Entre mi profesión y la docencia
Soy egresada de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) en el año de1984, mi formación profesional es la Contaduría Pública.
En el 85 por motivos matrimoniales me mudé de residencia a la Cd. de Guerrero, pequeño poblado en aquel entonces, y nunca tuve la oportunidad de ejercer mi carrera, dedicándome al hogar.
En esta ciudad se encuentra la Escuela Preparatoria “María Comadurán Chávez” No. 4001, la cual se expandía, ya que atiende alumnos de varios municipios y era el único centro educativo de nivel medio superior en la región; por lo que solicitaban profesionistas que desearan integrarse al personal educativo y a lo cual yo fui invitada.
Sin ninguna experiencia como docente inmediatamente acepté, teniendo a mi cargo las asignatura de Taller de Lectura y Redacción, Literatura y Estadística, dado que la escuela era todavía pequeña un sólo maestro cubría varias materia.
Con la ayuda de mis directivos, compañeros y el quehacer docente diario fui adquiriendo estrategias y técnicas de enseñanza, así como también tomando cada academia educativa que se impartiera. Más tarde en el año 98 tomé el curso de Nivelación Pedagógica y en el 2004 la Maestría en Educación ofrecida por el Centro de Investigación y Docencia (CID);
Todo lo anterior por mi preocupación de adquirir una formación docente y poder cumplir con las expectativas por parte de mis alumnos, de los padres de familia que tienen a bien confiarnos la educación de sus hijos y las mías propias.
He tenido incontables satisfacciones en mi labor magisterial. Día a día veo como alumnos de muy diversas y distantes localidades acuden a nuestro centro educativo confiados en nuestro trabajo y en nuestra trayectoria como educadores, sabedores de que estamos dispuestos a dar lo mejor de nosotros y siempre en beneficio de ellos y no solo como maestros, sino como amigos también y en quien ellos pueden confiar; ya que casi todos nos conocemos o estamos relacionados, esta es una de las ventajas de vivir en pequeños poblados.
Pero también he tenido grandes insatisfacciones y frustraciones, una de ellas se la deserción escolar, algunas veces por motivos económicos, familiares o la más frustrante que es la falta de esperanzas, de superación o de apatía y no sé como tratarlas o afrontarlas.
Dado que yo no estudié para maestra, estoy conciente de que influye mucho que la experiencia hace al maestro, pero también es vital una formación docente académica y la adquisición de técnicas psicopedagógicas; por lo que trato de superarme y mi intención al cursar este diplomado. Después de 14 años de experiencia cada día aprendo de esa vitalidad que tienen los jóvenes de este nivel y me contagian de ella. Como ya dije anteriormente, no tengo otro punto de comparación, ya que me inicié como maestra en este nivel y en esta escuela y le estoy agradecida a la vida por lo que a lo largo de estos años me ha hecho crecer como maestra y como persona.
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