lunes, 18 de mayo de 2009

Los saberes de mis estudiantes

vcórdova_Los saberes de mis estudiantes

Como ya lo he mencionado en múltiples ocasiones, es para mí un reto el uso de la tecnología en el campo educativo, (tanto como maestra y ahora como estudiante virtual),
Anteriormente hacía uso de ella para guardar información de mi trabajo: como listas de asistencia, listas de acotejo, alguna redacción o material que deseaba fotocopiar para mis estudiantes, así como para comunicarme con mis familiares y amigos.
Para realizar este ejercicio, me di a la tarea de realizar una pequeña encuesta entre algunos de mis estudiantes y les pedía que contestaran estos sencillos cuestionamientos , a lo que respondieron en forma general:
1.- Qué es lo que sé hacer en Interner.
Principalmente el uso del correo electrónico, crear espacios sociales y páginas, consultar información para hacer tareas, bajar música, enviar fotos, subir videos.
2.-Estrategias para aprovechar dichos saberes:
Solicitar que al realizar alguna exposición en clase, en alguno de sus puntos, sea un requisito el uso de esta tecnología. Que sean diferentes alumnos los que desarrollen este tipo de trabajo, ya que aquellos quienes no saben como hacerlo, se soportan en los alumnos que sí hacen este trabajo. Crear redes interactivas de trabajo.
3.- Quiénes, a quiénes, qué y dónde van a enseñar:
Casi todos los maestros dan sus clases de forma tradicional, aunque la mayoría sí incluyen un poco de tecnología. Pero en muchas ocasiones somos los alumnos quienes tenemos que auxiliar a los profesores porque se nos facilitan más estos adelantos. Ellos cuando eran estudiantes o jóvenes no tenían estas facilidades, entonces se les dificulta y somos nosotros los alumnos quienes al último le enseñamos a nuestros compañeros y a los maestros. Y casi siempre lo hacemos en los mismos salones de clase.

Confrontación con la docencia

Entre mi profesión y la docencia

Soy egresada de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) en el año de1984, mi formación profesional es la Contaduría Pública.
En el 85 por motivos matrimoniales me mudé de residencia a la Cd. de Guerrero, pequeño poblado en aquel entonces, y nunca tuve la oportunidad de ejercer mi carrera, dedicándome al hogar.
En esta ciudad se encuentra la Escuela Preparatoria “María Comadurán Chávez” No. 4001, la cual se expandía, ya que atiende alumnos de varios municipios y era el único centro educativo de nivel medio superior en la región; por lo que solicitaban profesionistas que desearan integrarse al personal educativo y a lo cual yo fui invitada.
Sin ninguna experiencia como docente inmediatamente acepté, teniendo a mi cargo las asignatura de Taller de Lectura y Redacción, Literatura y Estadística, dado que la escuela era todavía pequeña un sólo maestro cubría varias materia.
Con la ayuda de mis directivos, compañeros y el quehacer docente diario fui adquiriendo estrategias y técnicas de enseñanza, así como también tomando cada academia educativa que se impartiera. Más tarde en el año 98 tomé el curso de Nivelación Pedagógica y en el 2004 la Maestría en Educación ofrecida por el Centro de Investigación y Docencia (CID);
Todo lo anterior por mi preocupación de adquirir una formación docente y poder cumplir con las expectativas por parte de mis alumnos, de los padres de familia que tienen a bien confiarnos la educación de sus hijos y las mías propias.
He tenido incontables satisfacciones en mi labor magisterial. Día a día veo como alumnos de muy diversas y distantes localidades acuden a nuestro centro educativo confiados en nuestro trabajo y en nuestra trayectoria como educadores, sabedores de que estamos dispuestos a dar lo mejor de nosotros y siempre en beneficio de ellos y no solo como maestros, sino como amigos también y en quien ellos pueden confiar; ya que casi todos nos conocemos o estamos relacionados, esta es una de las ventajas de vivir en pequeños poblados.
Pero también he tenido grandes insatisfacciones y frustraciones, una de ellas se la deserción escolar, algunas veces por motivos económicos, familiares o la más frustrante que es la falta de esperanzas, de superación o de apatía y no sé como tratarlas o afrontarlas.
Dado que yo no estudié para maestra, estoy conciente de que influye mucho que la experiencia hace al maestro, pero también es vital una formación docente académica y la adquisición de técnicas psicopedagógicas; por lo que trato de superarme y mi intención al cursar este diplomado. Después de 14 años de experiencia cada día aprendo de esa vitalidad que tienen los jóvenes de este nivel y me contagian de ella. Como ya dije anteriormente, no tengo otro punto de comparación, ya que me inicié como maestra en este nivel y en esta escuela y le estoy agradecida a la vida por lo que a lo largo de estos años me ha hecho crecer como maestra y como persona.

Mi aventura de ser maestro

Mi aventura de ser maestro

Un cordial saludo a todo el grupo.
Espero que a través de nuestras aportaciones, podamos compartir esta extraordinaria aventura de ser maestros y así enriquecernos en esta misión y vocación educativa, pensando siempre en beneficio de nuestros alumnos.
Mi infancia transcurrió en un muy pequeño poblado rural, donde había una sóla escuela con un maestro unitario, quien era una de la personas más preparadas y respetadas por la comunidad.
Desde ahí aprendí a visualizar al profesor como un individuo digno de admiración, a quien se le pedía todo tipo de ayuda, quien organizaba los eventos del pueblo y a quien se le invitaba a toda ocasión.
Más tarde tuve que emigrar a la Ciudad de Chihuahua para continuar con mis estudios, siendo esto una experiencia bastante fuerte, ya que dejaba el hogar paterno a muy corta edad, para vivir con mis hermanos mayores.
Es en esta ciudad donde cursé la secundaria y el bachillerato, el cual al finalizar no estaba dentro de mis planes el estudiar para maestra, yo deseaba ser enfermera. Pero por consejo de mi familia y como algo del destino ingresé a la Facultad de Contaduría de la UACH.
Al terminar mi carrera universitaria me casé y me mudé de residencia a ciudad Guerrero, pequeña ciudad al noroeste del Estado.
Después de 10 años me invitaron a trabajar en la Escuela Preparatoria María Comadurán Chávez, aceptando de inmediato con la mejor disposición pero con cero experiencia. Vi esto no sólo como una opción laboral, sino con el deseo de aportar algo hacia la comunidad que tanto me había ofrecido.
Después de haber realizado esta interesante lectura, hago un recuento de mis años de experiencia como docente y me reflejo en ella y veo como todos mis sentimientos de angustia, de presión, pero también de alegría y satisfacciones son compartidos por otros compañeros.
A mí nadie me enseñó cómo iniciarme como maestra y lo dice J.M. Esteve, “aprendí por ensayo y error”, con gran ayuda de mis compañeros docentes y mis directivos, aprendiendo día a día junto con mis alumnos.
En los primeros días me sentía muy nerviosas de equivocarme, quería encontrar la fórmula para llegar al salón de clases y que se pasara rápido la hora sin ningún contratiempo y que todo saliera perfecto. Pero que equivocada estaba en ello, esto sólo me lo ha dado la experiencia, a través de mis deseos de prepararme en cada academia, de todo curso innovador de técnicas pedagógicas, hasta cursar una maestría en educación; todo con el afán transmitirles a mis alumnos un poco de conocimientos y poder crear una atmósfera en mi salón de clases donde ellos tengan la libertad de expresión y de trabajo, donde sepan que sus opiniones son valoradas.
Después de estos 14 años de labor docente sé que me falta mucho camino que recorrer y estoy consciente de que la comunicación con mis alumnos es el motor de mi esencia como profesora.
Esta profesión me ha dado grandes alegrías y satisfacciones, el ser querida y respetada por mis alumnos, por los padres de familia y por mis compañeros de trabajo, el sentirme útil a la sociedad y saber que a través de mí los demás pueden valorar el trabajo de ser maestra.
Espero con mis reflexiones aportar un poco a mi grupo.
Gracias por su tiempo.